domingo, 12 de diciembre de 2010

Intentare sanar

Mi alma quiere florecer
en las flamas del amor.
Un amor cálido
compresivo.

No sé hasta que punto
mi anhelo es real.
Si todo parece
que la flor se seco.

Siguiere intentando
cambiar el dolor
por la ilusión.
Aunque permanezca
sin latido el corazón.

Las heridas
intentare sanar.





Derechos reservados a César Desiato

Si pudiera predecir

El cielo contempla
mis desaciertos.
Los intentos
de mis pasos,
por llegar
donde, no sé.

Ya no me atrevo
a predecir mis pasos.
Puede que no me guste
lo que en el intento vea.

Hay muchas cosas
que pensé, poder lograr.
Pero me conformo,
si tan sólo la paz
me encuentra.

Pero no me atrevo
nuevamente tropezar.
Con mi ego,
con la seguridad
que no tengo.
Ya que la vida
no me dio esos dones.

Salpico mi cuerpo
con dudas y temores.
Sacio mi boca
con palabras
de desamores.




   Derechos reservados a César Desiato

sábado, 11 de diciembre de 2010

La corriente

Si quiero intentar escribir
desnudo mi alma.
Para que las palabras
salgan por si solas.

Sin intentar adorna
sólo tal cual nace.
Escribir que siento
o cuando vuelo
entre mi locura.

Navego en el mar
de mis pensamiento
y en los caudalosos
sentimientos.

Tengo un destino
el cual puedo cambiar.
También 
que las corrientes
tarde o temprano
me pueden arrastrar.

No me preocupa
lo que pueda
pasar conmigo.

Todo estar
en desorden, 
ha merced
de las manías
del tiempo.





                                                 Derechos reservados a César Desiato


La historia de Francisco (1915 – 1983) - Prosa


Es la historia de una parte de mis raíces, la cual no supe por su protagonista. Es el relato que por herencia, me dejo mi abuelo, Francisco Desiato, el cual no tuve el honor de llegar a conoces.  Vivía en el seno familia, de clase media, en Nápoles Italia,  que estaba formada por 7 personas,  la madre y 5 hermanos. El  padre de los seis hermanos, murió en la guerra. 
Mi abuelo como era el mayor, fue reclutado en la segunda guerra mundial, tuvo combatiendo durante 10 años, en los cuales sólo tenían de alimento una rodaja de pan, por persona, pasaba mucha hambre. Como en toda guerra, pero esta me toca muy de cerca, por formar parte un miembro más mi familia. Un 8 de Diciembre en el barco que estaba embarcado Francisco, el cual fue derivado, sólo quedaron 10 o 8 personas y se salvaron porque  se subieron en unas maderas que flotaban, de las cuales quedaron después que se hundiera el barco. Una de todos esos héroes que sobrevivieron al ataca fue mi abuelo. 
Algo que me parece muy importante mencionar, una promesa de la cual se aferraría toda su vida, Francisco prometió a la virgen Maria si se salvaba del hundimiento del barco, dedicaría su vida a ser feliz. 
Después de que pasaron algunos años y termino la guerra, mi abuelo viajo a Argentina, en la época en que los emigrantes de  Italia se venían, con la promesa de tener una vida tranquila y mejor.  Llego al puerto de Buenos Aires en el año 1945,  durante su estadía en la capital, no sé  que abra vivido, no tengo datos de ese tiempo, sólo que trabajo en Campana,  después de un año se vino a San Nicolás de los Arroyos, trabajando en lo que siempre hizo, trabajo de albañil, conoció a mi abuela, Andrea Ponce, la cual era 17 años menor que mi abuelo y se enamoraron, se casaron en el año 1947, después, al año siguiente nació mi papá, eran tres hermanos, mi viejo Juan José Desiato,  mis tíos Tomas Antonio Desiato y  José Luis Desiato.  Durante nueve años que estuvo en Argentina nunca aprendió hablar correctamente  el idioma, hablaba a medias.
 El sueño de mi abuelo era volver a visitar a sus parientes en Italia, pero quería ir con mi abuela, pero nunca era buen momento, por temas económicos, tuvo este sueño hasta que mi abuela falleció a los 44 años de edad en el año 1975, desde ahí nunca hablo mas, del tema del viaje, mi papá y tíos le ofrecieron pagar el viaje, pero jamás quiso hablar del tema, sin su esposa no quería viajar.  Mi abuelo falleció en el año 1983 un año antes que yo naciera, por problema del corazón, falleció en compañía de mis dos primas paternas, cuando estaba jugando entre sus piernas. Es la información que hasta ahora pude recobrar, gracias a algunas cosas que sabe y me contó mi mamá, mis primas y tíos, ya que mi padre y abuelos fallecieron, antes que yo pidiera tener la edad suficiente para preguntar y entender.  Hasta mis 26 años es lo que sé.  Mil gracias a toda mi familia por contarme.










Derechos reservados a César Desiato

viernes, 10 de diciembre de 2010

Cautivo

El paso del tiempo
será mi testigo
de lo que pase conmigo.


Puertas
se me serrarán
y alguna que otra
se abrirán.


Todo tiene su peso
y el precio
lo pone el alma.


Me cautiva el amor
y desencanta también.
No todo es blanco
o negro.


La vida es el conjuntos
de buenos momentos
como amargos suelen tener.


Reír esta
permitido
como el llorar.
Entre límistes
de los días.




Derechos reservados a César Desiato

jueves, 9 de diciembre de 2010

Ricardo Arjona (Dedicado a un grande)

Una persona que admiro
aún sin conocer, ni a ver hablado.
Que a pesar de todo
creo ver pensamiento
similares, cuan el canta,
al amor, en lo cotidiano.
A la política, sin callar su voz.
Como también a las miserias humanas.

Si quisiera escribir y cantar
como alguien, seria mi modelo
el grande Ricardo Arjona.
Sus canciones me hablan
como si estuviéramos
en directo charlando.

Es un cantautor
como ninguno.
Es un maestro di vida
para mí.
Es humano como yo
como todos.

Tiene historia de vida
de la cual quisiera aprender.
No pienso igual que él,
quizás similar.
Pero me llega muy profundo
cuando canta.

Como un amigo
quisiera conocerlo,
como alguien
que jamás escribiría
como él.

Pero en algo somos
igual, hombre
de ideales y alma
incrustada en la pluma.
De intentar de escribir
de la vida cotidiana
y dolor del mundo.

Derechos reservados a César Desiato



Sanar


El alma multiplica el dolor
no dejando razonar.
Hay que saber cuando
quedarse y cuando marchar.


Cuando se tiene
un triste final
en la puerta de partida.
Se siente
que no hay
mucho por decir.


Es mejor guardarse
en el silencio.
En sobras
tapan heridas.
Ayudando ha sanar.




Derechos reservados a César Desiato