lunes, 13 de diciembre de 2010

Miles de flores

La vida esta llena de detalles
significativos y que damos
poca importancia.
Nos regalan sonrisas
o nos estallan en llanto.

Miles de hermosos
momentos esta formado
por pequeñeces.
Que para quien la reciba
podría ser lo más grande,
significar lo que necesito
en ese mismo momento.

Saber escuchar
y prestar atención
a lo que nos quieren
o necesitan decirnos.
También es un detalle,
no siempre es material,
como flores, tarjetas.
Que puede ser
tan efectivo como
una rosa.

Que en mi sentir
forman lo cotidiano,
los regalos de cada día,
que es la campañia
de esa persona tan amada

Que seria del mundo
sin esa persona tan especial,
que seria de nosotros.
Hacen del tiempo
un regalado que vale la pena,
que las horas pasen
sin presentirlas.
Que seria de nosotros
sin su compresión.

La vida es difícil
pero si tenemos
alguien que llene
todo lo que necesitamos.
Puede llenarse
la vida de miles de flores.





Derechos reservados a César Desiato

Ya no más sueños

Mi alma
espera ese amor eterno.
No quiero un amar pasajero.
No quiero jugar
con mis sentimiento.

No quiero
más de esas esperas.
Ni distancias
tan eternas.

Necesito
la seguridad
que este para mí
cuando la desee
la necesite.

Sentir sus labios
en mi carne y ser.
No quiero
forzar el amor.
Ni amores
en cientos
de kilómetros.

Tanto tiempo
esperando
ese amor de presente.
Ya no más para mí
sueños.




Derechos reservados a César Desiato

Cuando llegue

Si tuviera
que describir.
Al amor
no seria
solamente rosa
su color.

Es el sentimiento
que se cuelga
entre las miradas de dos.
Es descubrí
que a pesar
de diferencias,
se encuentra
en equilibrio el Sol.

No bastaría
en describirlo
con besos
y la eterna pasión.
Es estar dispuesto
a comprender.
Acompañar
en las sombras
de la oscuridad.

Es volar
en su mirada
y saber
que cuando caiga
ahí estará.

El amor
es saber
que nunca estaremos
preparados.

Intentare
reconocerlo
cuando ella llegue.





Derechos reservados a César Desiato

domingo, 12 de diciembre de 2010

Intentare sanar

Mi alma quiere florecer
en las flamas del amor.
Un amor cálido
compresivo.

No sé hasta que punto
mi anhelo es real.
Si todo parece
que la flor se seco.

Siguiere intentando
cambiar el dolor
por la ilusión.
Aunque permanezca
sin latido el corazón.

Las heridas
intentare sanar.





Derechos reservados a César Desiato

Si pudiera predecir

El cielo contempla
mis desaciertos.
Los intentos
de mis pasos,
por llegar
donde, no sé.

Ya no me atrevo
a predecir mis pasos.
Puede que no me guste
lo que en el intento vea.

Hay muchas cosas
que pensé, poder lograr.
Pero me conformo,
si tan sólo la paz
me encuentra.

Pero no me atrevo
nuevamente tropezar.
Con mi ego,
con la seguridad
que no tengo.
Ya que la vida
no me dio esos dones.

Salpico mi cuerpo
con dudas y temores.
Sacio mi boca
con palabras
de desamores.




   Derechos reservados a César Desiato

sábado, 11 de diciembre de 2010

La corriente

Si quiero intentar escribir
desnudo mi alma.
Para que las palabras
salgan por si solas.

Sin intentar adorna
sólo tal cual nace.
Escribir que siento
o cuando vuelo
entre mi locura.

Navego en el mar
de mis pensamiento
y en los caudalosos
sentimientos.

Tengo un destino
el cual puedo cambiar.
También 
que las corrientes
tarde o temprano
me pueden arrastrar.

No me preocupa
lo que pueda
pasar conmigo.

Todo estar
en desorden, 
ha merced
de las manías
del tiempo.





                                                 Derechos reservados a César Desiato


La historia de Francisco (1915 – 1983) - Prosa


Es la historia de una parte de mis raíces, la cual no supe por su protagonista. Es el relato que por herencia, me dejo mi abuelo, Francisco Desiato, el cual no tuve el honor de llegar a conoces.  Vivía en el seno familia, de clase media, en Nápoles Italia,  que estaba formada por 7 personas,  la madre y 5 hermanos. El  padre de los seis hermanos, murió en la guerra. 
Mi abuelo como era el mayor, fue reclutado en la segunda guerra mundial, tuvo combatiendo durante 10 años, en los cuales sólo tenían de alimento una rodaja de pan, por persona, pasaba mucha hambre. Como en toda guerra, pero esta me toca muy de cerca, por formar parte un miembro más mi familia. Un 8 de Diciembre en el barco que estaba embarcado Francisco, el cual fue derivado, sólo quedaron 10 o 8 personas y se salvaron porque  se subieron en unas maderas que flotaban, de las cuales quedaron después que se hundiera el barco. Una de todos esos héroes que sobrevivieron al ataca fue mi abuelo. 
Algo que me parece muy importante mencionar, una promesa de la cual se aferraría toda su vida, Francisco prometió a la virgen Maria si se salvaba del hundimiento del barco, dedicaría su vida a ser feliz. 
Después de que pasaron algunos años y termino la guerra, mi abuelo viajo a Argentina, en la época en que los emigrantes de  Italia se venían, con la promesa de tener una vida tranquila y mejor.  Llego al puerto de Buenos Aires en el año 1945,  durante su estadía en la capital, no sé  que abra vivido, no tengo datos de ese tiempo, sólo que trabajo en Campana,  después de un año se vino a San Nicolás de los Arroyos, trabajando en lo que siempre hizo, trabajo de albañil, conoció a mi abuela, Andrea Ponce, la cual era 17 años menor que mi abuelo y se enamoraron, se casaron en el año 1947, después, al año siguiente nació mi papá, eran tres hermanos, mi viejo Juan José Desiato,  mis tíos Tomas Antonio Desiato y  José Luis Desiato.  Durante nueve años que estuvo en Argentina nunca aprendió hablar correctamente  el idioma, hablaba a medias.
 El sueño de mi abuelo era volver a visitar a sus parientes en Italia, pero quería ir con mi abuela, pero nunca era buen momento, por temas económicos, tuvo este sueño hasta que mi abuela falleció a los 44 años de edad en el año 1975, desde ahí nunca hablo mas, del tema del viaje, mi papá y tíos le ofrecieron pagar el viaje, pero jamás quiso hablar del tema, sin su esposa no quería viajar.  Mi abuelo falleció en el año 1983 un año antes que yo naciera, por problema del corazón, falleció en compañía de mis dos primas paternas, cuando estaba jugando entre sus piernas. Es la información que hasta ahora pude recobrar, gracias a algunas cosas que sabe y me contó mi mamá, mis primas y tíos, ya que mi padre y abuelos fallecieron, antes que yo pidiera tener la edad suficiente para preguntar y entender.  Hasta mis 26 años es lo que sé.  Mil gracias a toda mi familia por contarme.










Derechos reservados a César Desiato